Enrique Dauner, famoso Fotógrafo submarino, instructor, escritor, viajero incansable, aventurero, piloto y muchas cosas más... nos narra su primera experiencia con el bravo Cantábrico
El
pasado 26 de julio amaneció
un día espléndido en la
preciosa playa de Harribolas
(no voy a entrar en la
eterna discusión de si se
escribe con H, o no), no muy
lejos de Bilbao. El mar
Cantábrico estaba
completamente en calma,
desafiante, como
invitándome a que me
decidiese a hacer mi primera
inmersión en sus aguas. Es
cierto, he buceado en todos
los océanos y en un gran
número de mares, lagos e
incluso ríos, pero nunca me
había sumergido en el
Cantábrico. Y no será porque no me hayan invitado
veces a Euskadi, Cantabria o
Asturias... Pero en esta
ocasión no sólo lo hice,
sino que además conté con la
increíble compañía de Carlos
Villoch, Maite Uribarri y
Maixi. Y, ya que acabábamos
de montar una exposición de
cámaras submarinas
antiguas en el Museo
Marítimo Ría de Bilbao,
aproveché la ocasión para
"remojar" un equipo vintage.
Los
numerosos escafandristas que
preparaban sus equipos en
aquella soleada mañana
playera, empezaron a fijarse
con sorpresa en el equipo
que iba saliendo de mi
bolsa: regulador Nemrod
Snark III Silver (recién
restaurado, cromado y con
tráqueas de silicona de
color "verde picoleto"),
chaleco Fenzy modelo 1970 y
cámara Nikonos RS con
objetivo de 13mm. Al ver el
reluciente bitráquea,
incluso hubo alguien que me
preguntó si estaba montando
un rebreather de última
generación. Pues va a ser
que no, es un regulador de
"primera generación". Pero
restaurado y calibrado hasta
el último detalle, como el
resto de los ... más de 30
que tengo. Muchos de ellos
los he recuperado de la
chatarra e incluso de la
basura (!) y no he parado
hasta dejarlos mejor que el
día en que salieron de
fábrica. Concretamente, el
que llevaba ese día era el
que había llegado a estar en
peor estado de todos.
Mis
compañeros de inmersión,
aunque ya me conocen de
sobra, no dejaban de mirar
mis "trastos" con una cierta
dosis de escepticismo.
-"¿Pero, tú estás seguro,
seguro de que eso funciona
bien?"
-"Hombre, pues claro. Lo he
montado y calibrado yo mismo
en la cocina de casa"
-"Ya, perooooo, ¿Lo has
probado?"
-"Sí. Hace unos días baje
con él a 55m en la Costa
Brava y no noté nada raro ni
perdí ningún tornillo por
ahí"
-" Yaaaa. Bueno. Vamos al
agua. Estaremos siempre a tu
lado por si...."
Por
fin, una vez bajo las aguas
se disiparon todas la
dudas al ver que yo no sólo
no perecía ahogado en el
intento, sino que además
respiraba perfectamente a la
vez que dejaba un rastro de
burbujas a mis espaldas. El
verdadero placer del buceo
vintage minimalista: equipo
reducido a lo imprescindible
y con burbujas por detrás.
Sin molestar a los peces que
queremos fotografiar y, a la
vez, disfrutando de un
equipo como el de los
pioneros. Y el chaleco Fenzy
también es una verdadera
maravilla por lo compacto,
cómodo y fácil de usar que
resulta.
En cuanto a la cámara, aquel día opté por llevar una de mis Nikonos RS con el fantástico objetivo de 13mm y cargada con película Kodak Tri-X de blanco y negro, naturalmente.
La inmersión discurrió con
tranquilidad y la
experiencia de Maixi en ese
lugar
nos
permitió efectuar un
recorrido muy interesante y
lleno de fauna. Aunque
Carlos y yo no perdimos la
ocasión de fotografiarnos
mutuamente con
nuestros respectivos
equipos.
Sé de buena tinta que el Cantábrico no está siempre así, pero en mi bautizo en sus aguas me obsequió con una visibilidad excelente y una temperatura de 21ºC.
Resumiendo, una experiencia sumamente agradable, con magníficos compañeros y que me ha dejado muchas ganas de repetir. Y la próxima vez, en lugar de mi vetusto cuchillo Nemrod llevaré el magnífico y no menos clásico Aitor "Tiburon" que me regaló Maixi como recuerdo de esa inmersión.
Enrique Dauner