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 Año XXV  nº XXV - E

                                                                                           Abril 2020

 Abril 2020 

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Científicos habrían descubierto fragmentos de la Atlántida en Canadá (06.04.20)

Y el mundo colapsó por un virus mientras navegaba por la Antártida: Ahora rumbo a casa (03.04.20)

Sorprendentes buenas noticias: La vida marina puede recuperarse para 2050 (02.04.20)

Veda de 2 años para la pesca de coral rojo para proteger la especie (01.04.20)

El CSIC enseñará en línea los mares y los océanos a los niños (01.04.20)

 

 

 

 

 

 

 

 

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Científicos habrían descubierto fragmentos de la Atlántida en Canadá

El descubrimiento se ubicó en la isla de Baffin, al norte de Canadá

Canadá |  Los esfuerzos por parte de la comunidad científica por encontrar el llamado “continente perdido” no terminan, recientemente investigadores de la Universidad de Columbia Británica en Canadá localizaron fragmentos de lo que podría ser la Atlántida.

Algunas cadenas de televisión dijeron que el descubrimiento se realizó cuando se examinaron diamantes obtenidos en esa isla. Baffin es la quinta isla más grande del mundo y se ubica en territorio canadiense.

Los fragmentos del “continente perdido” no son otra cosa que remanentes del Atlántico Norte, una parte antigua de la corteza continental de la Tierra, detalló la Universidad de Columbia Británica.

En la investigación se estudiaron kimberlitas, "cohetes subterráneos que recogen pasajeros en su camino a la superficie".

Pero en las rocas que estudiaron se encontraron componentes de ese "continente perdido", la mítica Atlántida inmortalizada por los griegos.

Las rocas estudiadas "llevaban una firma mineral que coincidía con otras partes del cratón del Atlántico Norte".

La explicación la aporta Maya Kopylova, geóloga de esa universidad. Añadió que se trata de "una parte antigua de la corteza continental de la Tierra que se extiende desde Escocia hasta Labrador".

La composición mineral de otras partes del cratón del Atlántico Norte es tan única que no se puede confundir", agregó la investigadora.

El mito de la Atlántida podría seguir vivo

La publicación universitaria señala que la placa continental del cratón del Atlántico Norte se dividió en fragmentos hace 150 millones de años. Corresponde, en la actualidad "al norte de Escocia, a través de la parte sur de Groenlandia y continúa hacia el sudoeste hasta Labrador", agrega.

En la universidad colaboran con la construcción aproximada de cómo era la Tierra muchos milenios atrás, antes de que tuviera la conformación actual. "Encontrar estos rastros es como encontrar la pieza faltante de un rompecabezas", ha dicho la experta. El mapeo permitirá no solo reconstruir la capa superior del planeta, sino también las más profundas.

Un fascinante hallazgo científico que alimentará las teorías de los fanáticos que apoyan la existencia de la Atlántida.

ESCAFANDRA/unotv

 

 

 

 

 

 

 

 

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Y el mundo colapsó por un virus mientras navegaba por la Antártida: Ahora rumbo a casa

La historiadora, arqueóloga subacuática y navegante María Intxaustegi escapó del confinamiento por el coronavirus al estar en plena expedición en la Antártida a bordo del Bark Europa. Con los puertos de medio mundo cerrándose para evitar la propagación de la pandemia, la tripulación ha emprendido el regreso al viejo continente a bordo de este velero centenario. Una travesía a cámara lenta por el Atlántico que la donostiarra irá relatando en NAUTA360 durante las próximas semanas

Hay situaciones extraordinarias que requieren medidas extraordinarias. Al igual que vosotros, nunca imaginé que viviría una pandemia global. Pero ni en mis mejores sueños imaginé que el mundo se colapsase mientras navegaba por la Antártida.

Nos enteramos de la gravedad de la situación mientras cruzábamos de vuelta el pasaje de Drake rumbo a Ushuaia. El virus se estaba expandiendo rápidamente y las fronteras comenzaban a cerrarse, pero nosotros estábamos en un microcosmos ajenos a todo en el que los vientos, el parte meteorológico y la navegación era nuestra absoluta prioridad. Cruzando el cabo de Hornos nos llegaban las primeras noticias de posibles bloqueos y cierre de fronteras, de cuarentenas en casa y escasez alarmante de papel higiénico pero, para ser sinceros, tampoco éramos realmente conscientes de lo que pasaba fuera de nuestro barco, todavía teníamos unas cuantas millas hasta alcanzar la seguridad del canal de Beagle y las guardias de mar en estos mares son extenuantes a la par que duras.

Con las primeras rayitas de cobertura en el teléfono los cientos de miles de mensajes se agolparon saturando nuestros cerebros. ¿Qué estaba pasando en el mundo? ¿En serio estaban cerrando todas las fronteras y los países entraban en cuarentena? ¿Muertos por todas partes? Seguíamos sin creérnoslo del todo hasta que, pasando de largo Puerto Williams, escuchamos un aviso general de radio diciendo que el puerto había cerrado y ningún buque tenía acceso a él. Nos miramos preocupados, estábamos a pocas millas de Ushuaia pero, si lo cerraban, estaríamos realmente en problemas. Nos dirigimos a motor lo más rápido que pudimos a nuestro destino. Faltó poco, en efecto el puerto de Ushuaia cerró a las pocas horas.

No obstante en la ciudad todo parecía normal: el aeropuerto seguía funcionando, había gente en las calles y las tiendas estaban abiertas. Los pasajeros desembarcaron, la tripulación siguió con su rutina de acondicionar el barco y los suministros nos llegaron como de costumbre mientras pensábamos a donde podríamos dirigirnos y cómo hacer para reemplazar a la tripulación que le tocaba ya descansar. Poco nos duró la incógnita.

El 17 de marzo todo estalló: Tierra del fuego entraba en cuarentena hasta nuevo aviso y nosotros, atracados en Ushuaia, nos encontrábamos atrapados sin poder siquiera poner un pie fuera del barco.

Al menos teníamos comida y suficiente combustible así que fondeamos en la bahía mientras valorábamos con calma la situación y las opciones disponibles. Podíamos quedarnos fondeados indefinidamente pero se acercaba el invierno austral, podíamos intentar ir hacia el Pacífico, pero las fronteras de Chile y las islas del Pacífico habían cerrado también sus puertos... ¿Quizás hacia el Atlántico?

El Europa no es un barco que se sienta feliz sin navegar, 114 años surcando los 7 mares hacen de ella una dama algo quisquillosa. Y nosotros, su tripulación, tampoco es que seamos de los que nos quedamos de brazos cruzados. Algo había que hacer, pero ese "algo" suponía un reto al nunca nos habíamos enfrentado antes.

El 24 de marzo Eric Kesteloo, el capitán, nos reunió como de costumbre a las 8:00 de la mañana, nos miró con sus ojos azules detenidamente a todos y con su habitual voz pausada lo hizo oficial: "Nos vamos. Volvemos a Holanda".

El Bark Europa es un velero de pabellón holandés y de momento, el gobierno holandés permite entrar en sus puertos barcos con su bandera. El plan de ataque es tan sencillo que abruma: Ushuaia-Holanda, sin escalas y a pura vela como antaño, buscando los vientos portantes sin usar los motores. pues no sabemos si podremos repostar y debemos reservar el gasoil para potabilizar el agua y usar los generadores auxiliares. 70 días aproximadamente de navegación atravesando el Atlántico de sur a norte, bajando latitudes y quitándonos capas de ropa hasta llegar a los trópicos y de ahí volver a subir latitudes siempre al norte, a Europa, a casa.

Seremos solo la tripulación profesional, sin pasajeros. 19 navegantes de 12 nacionalidades distintas acostumbrados a sufrir los caprichos de la mar. Es por eso que esperamos lo mejor, pero nos preparamos para lo peor.

ESCAFANDRA/expansion

 

 

 

 

 

 

 

 

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Sorprendentes buenas noticias: La vida marina puede recuperarse para 2050

Un estudio elaborado por expertos en vida marina de 16 universidades concluye que los esfuerzos de conservación están dando sus frutos y podrían recuperar los daños en los ecosistemas, si se aplican a mayor escala

En medio de una pandemia que está costando vidas y sufrimiento y que es capaz de provocar un impacto económico sin precedentes, cuando las noticias negativas sobre el medio ambiente se repiten cada cierto tiempo, un artículo de revisión que se acaba de publicar en « Nature» ha dado la que se podría considerar como una buena noticia: los océanos se están recuperando.

«Nuestro estudio documenta la recuperación de las poblaciones marinas, los hábitats y los ecosistemas gracias a los esfuerzos pasados en conservación», ha dicho Carlos Duarte, codirector de la estudio junto a Susana Agustí, ambos investigadores en la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (KAUST), en Arabia Saudí. «También proporciona recomendaciones específicas, y basadas en evidencias, para aplicar las soluciones a mayor escala y globalmente», ha añadido.

Aunque el ser humano ha provocado profundos daños en la vida marina, los investigadores han documentado evidencias que muestran la gran resiliencia de estos ecosistemas, que están siendo capaces de recuperarse en las últimas dos décadas después de los importantes daños ocurridos durante el siglo XX.

Una recuperación posible en 2050
Las evidencias, aparte de espectaculares ejemplos de recuperación, como el experimentado por las poblaciones de ballenas jorobadas, muestran que la abundancia de la vida marina puede sobreponerse, permitiendo el desarrollo de una economía duradera y basada en los océanos. También han servido para establecer una guía de trabajo encaminada a recobrar los ecosistemas marinos para el año 2050.

«Estamos en un momento en que podemos elegir entre un legado de océanos vibrantes y resilientes u océanos irreversiblemente dañados», ha enfatizado Carlos Duarte. Océanos de los que, por otra parte, no sería posible obtener tanto alimento o beneficio económico.

«Reconstruir la vida marina representa un reto doble para la humanidad», ha dicho Susana Agustí. «Es una obligación ética y un inteligente objetivo económico, necesario para lograr un futuro sostenible».

La estrategia para salvar los océanos
Eso sí, todo esto pasa porque se eviten los malos escenarios del cambio climático y que se lleven a cabo las intervenciones en conservación a gran escala que son necesarias.

Los investigadores, entre los que hay una colaboración internacional de científicos de 16 universidades e instituciones, entre ellas el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), han señalado cuáles son los puntos en los que hay que centrar estas intervenciones de conservación: las marismas salinas, los manglares, las praderas marinas, los arrecifes de coral, los bosques de kelp, los arrecifes de ostras, las pesquerías, la megafauna y las profundidades de los océanos.

En todas ellas, los científicos proponen una serie de medidas, que pasan por proteger a las especies, recolectar recursos de forma inteligente, proteger los espacios, recuperar hábitats, reducir la cantidad de contaminación y mitigar los impactos del cambio climático.

Beneficios en solo una generación humana
Si se emprenden estas tareas, a gran escala, los investigadores están convencidos de que la vida marina anteriormente dañada mostrará la abundancia previa en tan solo una generación humana, es decir, para el año 2050.

El éxito depende, según dicen, de la cooperación internacional, tal como ocurre con los desafíos globales, y una sustancial inversión económica, a cambio, aseguran, de unas mayores ganancias sociales y económicas en el futuro. Para todo esto, es fundamental tanto lidiar con el problema del cambio climático como proteger los arrecifes de coral y otros ecosistemas especialmente vulnerables.

«Tenemos una estrecha ventana de oportunidad para dejarle a nuestros nietos un océano sano y tenemos el conocimiento para lograrlo», ha dicho Duarte. «Fallar y condenar a nuestros nietos a tener un océano que no es permita tener un alto nivel de vida no es una opción». Desde luego, en muchas ocasiones más vale prevenir que curar.

ESCAFANDRA/abc

 

 

 

 

 

 

 

 

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Veda de 2 años para la pesca de coral rojo para proteger la especie

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha establecido una veda temporal de dos años para la pesca de coral rojo ante su sobreexplotación, la disminución de las capturas y dado el carácter clave y especialmente vulnerable de dicho ecosistema marino

Palma de Mallorca | La veda se establece del próximo 10 de abril al 10 de abril de 2022, con el objetivo de proteger esta especie y realizar un estudio de su situación, lo que implica no conceder licencias en el próximo bienio, detalla el Ministerio en un comunicado.

Durante este periodo se realizará una evaluación científica de la situación del recurso en las zonas sometidas a explotación pesquera en aguas exteriores, para garantizar una actividad sostenible a largo plazo de la especie.

La decisión se ha tomado por precaución y basándose en el enfoque ecosistémico que establece la Política Pesquera Común, y ante la necesidad de contar con el adecuado asesoramiento científico para adoptar las medidas de gestión que garanticen una sostenibilidad a largo plazo de la actividad, según la orden ministerial publicada este martes en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

El ministerio considera necesario conocer el estado de las poblaciones de coral rojo en las zonas explotadas, antes de conceder nuevas autorizaciones.

A partir de los resultados y valoración de este estudio, se decidirá a partir de 2022 acerca de la conveniencia de realizar la convocatoria del procedimiento de emisión de licencias para el siguiente bienio o bien de prorrogar la veda temporal.

Coral rojo
El coral rojo es un recurso pesquero clave en el ecosistema marino, con unas características que le hacen especialmente vulnerable, como son su crecimiento extremadamente lento y la limitada capacidad de dispersión de sus colonias.

Explotado desde tiempos remotos en toda el área mediterránea, se ha constatado un fuerte descenso de sus capturas en las últimas décadas, con las poblaciones de profundidades más someras gravemente esquilmadas.

Además de la pesca, otros factores que amenazan la especie son el furtivismo, el calentamiento de las aguas y la acidificación de los océanos.

Está catalogado como “en peligro de extinción” (“Endangered”) en la Lista Roja de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN).

Desde 2011, se han tomado decisiones de gestión para la protección de este recurso por parte de la Comisión General de Pesca del Mediterráneo (CGPM), organismo internacional de ordenación pesquera en esta cuenca.

En las últimas campañas se ha constatado una gran disminución de las capturas, así como una infrautilización de las licencias otorgadas, consecuencia en parte de las medidas ya establecidas en noviembre de 2018, cuando se modificaron las vedas y límites de captura fijadas en el Real Decreto de 2013 que reguló la pesca de coral rojo.

El Comité Asesor Científico de la CGPM, en su última reunión celebrada en junio de 2019, puso de manifiesto que hay claros indicios de una sobreexplotación del recurso con algunos signos de deterioro.

ESCAFANDRA/efe

 

 

 

 

 

 

 

 

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El CSIC enseñará en línea los mares y los océanos a los niños

El Institut de Ciències del Mar del CSIC en Barcelona ha puesto en marcha una Web con recursos educativos en línea para que los niños puedan aprender sobre los mares y los océanos durante los días de confinamiento.

La Web se destina a alumnado de educación primaria y a sus familias, un colectivo que según el CSIC necesita atención y herramientas para sobrellevar la situación actual.

La Web publicará diversos recursos diariamente y propondrá actividades y concursos para animar a la participación colectiva, ha informado el CSIC.

"El Océano en casa" es el nombre de la Web, cuyo contenido han elaborado un equipo de siete investigadores del CSIC y que serán mayoritariamente en catalán, aunque también habrá una parte en español e inglés.

"El Océano en casa" abordará temas como la biodiversidad de la vida marina, los diferentes ecosistemas y el papel del océano en la regulación del clima y en la sociedad.

Para ello, algunas de las actividades que propondrán los investigadores son conocer los organismos más desconocidos del océano, comprender los procesos que rigen sus ritmos o distinguir los diferentes tipos de organismos que hay en el fondo marino.

Además, en la Web cada semana habrá la posibilidad de sumarse a actividades en directo y de participar en pequeños concursos, en la que los niños deberán responder a las preguntas de los participantes sobre los virus, las bacterias y los océanos.

Los recursos disponibles tienen origen diferente, algunos han sido creados especialmente para la plataforma, mientras que otros son externos o pertenecen a proyectos anteriores, ha añadido el CSIC.

ESCAFANDRA/efe

 

 

 

 

 

 

 

 

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