Millones de plásticos y desechos producidos por la industria y particulares son arrastrados por las corrientes formando islas del tamaño de Europa
En el centro del Pacífico
norte, entre dos potencias
mundiales como son EE.UU. y
Japón, fue descubierto hace
años un amasijo de plásticos
(millones de botellas y
bolsas), redes,
cuerdas, boyas, y un
largo etc que forman una
descomunal "mancha" y aunque
por su concentración y
dimensiones gigantescas
podría pensarse que es
única, parece ser que en
otras latitudes ocurre lo
mismo.
Las cifras son escalofriantes, aunque es difícil determinar con exactitud sus dimensiones, ya que crece y se modifica con las corrientes. Los estudios realizados hasta la fecha, calculan un tamaño de hasta 1,4 millones de kilómetros cuadrados...
Cada
año son arrojados al mar más
de 6,5 millones de toneladas
de residuos, que llevados
por las corrientes van
agrupándose formando
"islas". La del Pacífico
es una zona en la que el
agua tiene muy pocos
nutrientes, lo que la
convierte en casi un
desierto marino, atrapado
permanentemente bajo un área
de altas presiones, donde el
agua gira lentamente en el
sentido de las agujas del
reloj.
La mayor de estas "islas"
fue descubierta por
el
investigador y activista
Charles Moore en
agosto de 1997, cuando
regresaba de Hawai a
California después de
participar en la famosa 'Transpac'
(una regata de veleros que
se celebra todos los
veranos). Moore y
sus cinco acompañantes
quedaron impactados por el
hallazgo. No sospechaban que
el cambio de rumbo por una
ruta poco frecuentada les
llevaría a semejante
descubrimiento. Primero ven
una hilera de bolsas de
plástico, cuerdas, redes,
botellas de plástico,
juguetes, calderos, conos de
tráfico de Japón, billetes
de metro de New York,
objetos más grandes, como
neveras con alimentos
dentro, incluso televisores
y otros que a modo de
autopista les iban guiando a
esta parte del océano, donde
se concentra el mayor campo
de plásticos y desechos
peligrosos para los seres
vivos. Navegaron
durante una semana por este
cultivo artificial.
A
pesar de la extensión de
estas colosales "manchas",
son difícilmente observables
desde el aire y por los
satélites, ya que la mayor
parte se encuentra bajo la
superficie, formando una
peligrosa sopa tóxica.
A diferencia de los desechos biodegradables, los plásticos fotodegradables se desintegran hasta llegar al nivel molecular. Los investigadores han documentado que en algunas zonas, las concentraciones de plástico se acercan al millón de partículas por kilómetro cuadrado.
Es
tan
dramática
la
situación
que
en
algunos
sectores
la
concentración
de
plástico
es
mayor
al
nivel
de
zooplancton
en
una
proporción
de
siete
a
uno.
Como
las
partículas
de
plástico
flotante se
asemejan
al
zooplancton,
éstas
son
consumidas
por
las
medusas,
aves
marinas
y
peces.
En
otros
casos
el
plástico
causa
el
estrangulamiento
de
las
tortugas
o la
muerte
de
las
ballenas,
quienes
yacen
en
las
playas
con
el
estómago
repleto
de
botellas
plásticas.
Según Naciones Unidas, la contaminación del océano provoca la muerte de más de un millón de aves marinas cada año y de 100.000 mamíferos marinos. Jeringas, cigarrillos y cepillos de dientes han sido encontrados en los estómagos de muchos animales muertos.
Marina Buitrago