Una vez más, aprovechamos la invitación de la directora de la revista Escafandra, para dar a conocer algunas de las problemáticas de nuestros mares y que como termómetro de esas circunstancias, nos valemos de razones, en muchos casos dolorosos, como es la muerte de seres tan cercanos al hombre como los mamíferos marinos, a pesar de vivir en el medio oceánico.
Sin
duda, cada vez más,
el ser humano
muestra su
sensibilidad hacia
ellos, esos seres
que hace mas de 60
millones de años,
decidieron abandonar
la tierra firme
y surcar las olas.
Ellos también, y de que manera, sufren las consecuencias de nuestra lamentable falta de conciencia, alterando sistemáticamente el mar a nuestro antojo, cierto es que el hombre por su condición hegemónica ha de aprovecharse del mundo que le rodea para su existencia, pero también es cierto que hemos de aportar por esa condición, la sensatez y la salvaguarda de las especies que comparten con nosotros el viaje de la vida.
Esta
pasada semana
precisamente, se ha
dado un varapalo más
a la
protección de las
especies en
secesión, e incluso
a aquellas
en ya clara
extinción, no
formulando las
condiciones CITES
(Convención sobre el
Comercio
Internacional de
Especies Amenazadas
de Fauna y Flora
Silvestres), a
aquellas que
realmente si fueran
terrestres lo
tendrían.
El mar, por desgracia, en pleno siglo XXI sigue siendo un caso aparte en nuestro compromiso ambiental.
Cada
vez más, somos sin
duda responsables
los seres humanos de
la incidencia y
la alteración de
la vida en nuestros
mares, de forma
directa o indirecta.
Cuando un cetáceo sufre un varamiento, a muchas de las preguntas aún no es fácil darles luz, pero en los últimos años la experiencia acumulada y un mayor aporte informativo de los profesionales del mar, ha hecho posible que cuantifiquemos en mayor medida, las problemáticas existentes en las poblaciones de estos mamíferos y nuestra interacción.
Desde
que CEPESMA
(Coordinadora para
el Estudio y la
Protección de las
Especies Marinas)
desarrolla la Red de
Varamientos en
Asturias, han sido
muchos los avances
en el diagnóstico
de los cadáveres.
Teniendo en cuenta la trayectoria de los casos de varamientos en nuestra comunidad, podríamos decir que las poblaciones, porcentualmente hablando ante la cantidad de casos va en aumento; nada más lejos de la realidad, lo sucedido es que a pesar de tener esta comunidad menos flota pesquera que hace 20 años, el porcentaje de artes de pesca utilizadas es un 25% mayor que en aquel entonces.
Una mejor
embarcación,
mejor equipamiento y
mecanismos de apoyo
a bordo,
han conseguido
una efectividad
importante, incluso
disminuyendo el
personal de a bordo.
La presión de las artes de pesca, sobremanera en aguas interiores, como el Miño, inciden de forma sistemática en los porcentajes de muertes de delfínidos y otras especies protegidas, como el tiburón peregrino. Estas artes sin ir más lejos, durante el mes de enero y marzo, han supuesto al menos la muerte de 4 de estos escualos que se encuentran en secesión poblacional y que son coincidentes con el tránsito migratorio durante estos meses y primavera, son relativamente habituales en nuestras aguas.
La
media anual de
varamientos se sitúa
en 39’5 animales
(diversas especies
de cetáceos,
tortugas,
básicamente laúd) y
a pesar de que en
los dos últimos años
los varamientos de
focas son nulos,
tenemos información
de capturas en artes
de volanta.
El varamiento más cuantioso se da en el delfín común -delphinus delphis- siendo este porcentaje cercano al 34%.
4. La presencia de marsopa común ha disminuido con relación al periodo 2000-2007 y sin embargo ha aumentado el porcentaje de delfín listado, -Stenella cueroleoalba, presumiblemente menos abundante en población que el común.
Curiosamente,
se están encontrando
abundantes casos de
accesos a zonas
portuarias en estos
dos últimos años, en
nueve ocasiones en
la ría del puerto de
Avilés y catorce
veces en las
dársenas interiores
del puerto del Musel
en Gijón, el último
grupo el pasado día
24 de Marzo en las
inmediaciones de la
playa del Arbeyal.
5. Una proporción considerable de los animales varados (45%) aparecen en estados de descomposición avanzados (4 y 5). Este hecho dificulta la obtención de información más precisa en algunos aspectos, sobre todo biológicos, y produce que las estadísticas referentes a algunos parámetros (p.e. tasas de capturas accidentales), deban quedar expresadas como valores mínimos dentro del rango total, minusvalorando así, la incidencia de estos parámetros en las poblaciones.
6.
El porcentaje de
animales vivos sobre
el número de
animales varados es
del 9%. Los cetáceos
son liberados tras
una exploración
completa, lo que
dificulta el
seguimiento del
éxito en los
rescates y sólo se
pueden valorar en
función del estado
inmediato anterior a
la propia
liberación. Durante
estos dos últimos
años no han sido
ingresadas ni focas
ni tortugas marinas,
con excepción de una
tortuga boba
Caretta caretta-
.En cualquier caso,
incluyendo los
ingresos de las aves
marinas, el
porcentaje de
recuperación supera
el 75%
7.
El concejo asturiano
con un mayor número
de varamiento es
Valdés con un 18%
del total, lo que
probablemente pueda
relacionarse con el
hecho de que se
trata del concejo
con mayor franja
litoral. El Cabo de
Peñas representa
también una zona muy
importante en la
concentración de los
varamientos a su
alrededor (35),
hecho muy
relacionado con
factores
oceanográficos, como
las corrientes que
confluyen alrededor
de este accidente
geográfico.
Precisamente este pasado ejercicio tuvo lugar en la playa de Viodo, anexa al Cabo de Peñas, el varamiento de un cachalote de 11 toneladasde peso y que supuestamente habría varado aún con vida, siendo trasladado ya cadáver por CEPESMA a sus instalaciones de Luarca.
8.
La distribución
mensual de los
varamientos en los
últimos dos años,
refleja una
trayectoria
semejante a los años
anteriores, siendo
los más abundantes,
los meses
comprendidos entre
diciembre y mayo,
dando también
a entender que los
cetáceos padecen
circunstancias
negativas en cuanto
a los temporales
estacionales, y las
condiciones
climáticas de esas
épocas y también
como menor o más
difícil localización
de la instalación de
las artes de pesca
susceptibles de
causar capturas
accidentales.
En cuanto a los grandes cetáceos, además del cachalote citado anteriormente, varado en el Cabo de Peñas, también se han registrado un total de cuatro rorcuales comunes, el de más talla de14,60 metros, en un acantilado de Tazones (Villaviciosa) y otros dos de pequeño tamaño, en Candas (Carreño) y Bañuges (Gozón) y uno más en los acantilados del cabo de Busto (Valdés)
9.
La causa de muerte
con una mayor
incidencia en las
poblaciones de
tortugas y mamíferos
marinos en aguas
asturianas, está
relacionada con las
capturas
accidentales en
artes de pesca (45%
de los varamientos).
Como ya hemos dicho,
esta cifra será
probablemente el
rango bajo del total
de los animales que
mueren por esta
causa, ya que el
gran número de
animales varados en
avanzado estado de
descomposición,
imposibilita
realizar
diagnósticos
certeros sobre las
causas de muerte.
También este mismo año entre los meses de diciembre y febrero, se han dado los porcentajes más altos de varamiento de tortugas laúd, un total de siete ejemplares en Asturias, a las que tendríamos que sumar también la muerte en arte de pesca de otras dos, de las que no hemos podido recuperar el cadáver, obteniendo la información de las propias embarcaciones.
Además
de esta causa, hay
otras de índole
patológica, entre
las que debemos
incluir las
parasitaciones,
quistificaciones,
problemas dérmicos u
otros sin
determinar, ellos
también, faltaría
más... mueren de
forma natural, todo
ello culminarían las
causas de los
varamientos.
Sin duda, algo interesante a tener en cuenta, es precisamente la abundante parasitación encontrada en los delfínidos, tanto en grasas, masa muscular, estómagos y vísceras, que también nos aportan una información añadida del estado de los peces de los que se alimentan, y que nos tendría que alertar del consumo de diversas especies y su ingesta por el ser humano.
Luís Laria
Director de CEPESMA
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